En Saint Andrew’s siempre hemos prestado especial atención a una buena gestión del aula. Una buena realización de la misma permite que se desarrolle un buen aprendizaje evitando que el profesor se detenga a causa de interrupciones por una actitud indebida. Queremos crear un ambiente en nuestras clases donde predomine el positivismo, y la productividad.

¿Cómo logramos esto? Ponemos en marcha un enfoque proactivo a la hora de lidiar con el comportamiento basado en recompensas en lugar de sanciones, empleando las siguientes estrategias:

  • A cada niño se le explican reglas sencillas y claras que pueden seguir, así saben qué se espera de ellos. Las reglas se aplican de manera consistente y justa.
  • Se establecen rutinas para ayudar a los niños a saber en todo momento qué ocurrirá después y cómo deben comportarse durante las diferentes actividades.
  • Se emplean palabras de afirmación regularmente (de manera verbal y no verbal), intencionalmente para reflejar acciones determinadas.
  • Tenemos un sistema de recompensas diarias, reflejadas como puntos “Dojo”.
  • Tanto las tareas como el lenguaje del docente se adaptan a los diferentes niveles del alumnado. A menudo, los inconvenientes que retrasan el desarrollo de la clase se producen cuando un niño se aburre al enfrentar una tarea demasiado fácil, o se frustra al resultarle muy complicada. Procuramos generar un equilibrio entre los desafíos que enfrentan y el éxito que pueden obtener.

Empleando las estrategias indicadas, el desarrollo de la clase se enfoca en lograr muchos más objetivos en lugar de que el docente se vea obligado a detener el progreso óptimo de la misma. Nuestros maestros no tienen que pasarse el día diciendo: “¡Escuchen!”, “¡Siéntense!”,  con lo cual existe más tiempo y espacio para aprender, cooperar y para ser reforzados positivamente.

Nos enorgullece decir que el alumnado de Saint Andrew’s es muy educado y que muestra buena actitud y respeto hacia los demás, sus docentes y hacia su espacio de aprendizaje.

Classroom Management: a proactive approach

At Saint Andrew’s we have always been aware of the importance of good classroom management.  A well-managed classroom allows meaningful learning to take place without the teacher having to focus on disruptive behavior. We want our classrooms to be environments where positivity, pride and production dominate.

So how do we achieve this? We have a pro-active approach to managing behavior, based on rewards rather than sanctions, and using the following strategies:

  • All children are provided with clear, simple rules to follow and they know what is expected of them. Rules are applied consistently and fairly.
  • Routines are in place, to help children know what is going to happen next and how they should behave during different activities.
  • Children are praised regularly, both verbally and non-verbally, and praise is not random; it is targeted and reflects specific actions.
  • We use a rewards system (Dojo points) on a daily basis.
  • Tasks and teacher language are modified to suit different levels within the class. Often, disruptive behaviour is caused by a child becoming bored if a task is too easy, or frustrated if it is too difficult.  We aim for a balance between challenge and success.

By having the above strategies in place, classroom time is spent on achieving rather than intervening. Our teachers do not have to spend their day saying ‘Please listen!’ ‘Please sit down!’ so there is time and space for learning, co-operation and positive reinforcement.

We are proud to say that the children of Saint Andrew’s demonstrate good manners, excellent behaviour and respect towards each other, their teachers and their learning environment.