Un nuevo estudio ha demostrado que enseñar a los niños a los 4-5 años a usar el “lenguaje” de la ciencia mejora sus habilidades de lectoescritura. Investigadores de la Universidad de Pensilvania analizaron los resultados de un currículo académico en el que se integraron lenguaje y zoología para niños de primero de primaria (Year 1). Las clases de lenguaje y lectoescritura se basaban sobre temas acerca de animales y exponían a los niños al empleo de lenguaje científico. Las clases enfocadas hacia el reconocimiento de las palabras y letras, así como los aspectos de fonética incorporaban terminología científica además de textos y ejemplos sobre los que trabajar. También se animaba a los niños a leer de manera independiente acerca de animales, su hábitat y entomología (resultando ser el tema más popular).

Los resultados en la lectoescritura, en comparación con los logros de un grupo de control que no siguió un currículo en el que se integrara esto, fueron realmente positivos. El grupo de niños expuestos a este tipo de enseñanza demostraron mayores niveles de comprensión y reconocimiento de las letras.

Sin embargo, quizás la diferencia más notable fue el nivel de motivación y atención a la hora de leer, especialmente en niños más que en las niñas. A todos les encanta aprender nuevos datos acerca del mundo que les rodea, y cualquier tema que tenga que ver con animales o insectos les apasiona. Un beneficio adicional es el hecho de que el desarrollo de una comprensión de la terminología científica les permite interesarse mucho más sobre este campo. ¡El mundo del siglo XXI necesita científicos!

Por supuesto, los niños deberían ser expuestos a diferentes tipos de textos, y la importancia de la literatura de ficción no puede ser subestimada. Sin embargo, a las edades de 4- 5 años el plan de estudios tradicional para desarrollar las habilidades básicas de lectoescritura tiende a centrarse en cómo suenan y cómo son formadas las palabras, y no se centra tanto en su campo semántico.

En Saint Andrew’s un currículo integrado es primordial. Cuando los niños aprenden sobre la formación de las montañas en geografía, por ejemplo, leerán poemas sobre las montañas, realizarán obras plásticas al respecto, investigarán las vidas de las personas que las habitan y escribirán sobre las montañas que han visitado. ¡Ahora, integrar ciencia junto a lectoescritura básica es una técnica que nos interesa mucho probar!

Science and Literacy

New research has demonstrated that teaching children as young as 4 or 5 to use the ‘language’ of science improves their overall literacy. Researchers from The University of Pensylvania studied the results of an integrated language and zoology curriculum for Year 1 pupils. Language and literacy lessons deliberately used animal topics and exposed children to scientific language. Lessons focusing on word recognition, phonics and letter-naming used scientific words and texts as examples to work on. Children were also encouraged to read independently about animals, their habitats and (turning out to be the most popular subject!) entomology.

The results on literacy, compared to the achievements of a control group who did not follow this integrated curriculum, were extremely positive. The group of children exposed to the integrated curriculum demonstrated higher levels of comprehension and letter-naming. However, perhaps the most noticeable difference was the level of engagement and motivation to read, especially in boys. Children love learning new facts about the world around them, and anything to do with animals or insects is exciting for them. An additional benefit is the fact that developing comprehension of scientific language provides much-needed grounding and interest in this subject. The 21st century world needs scientists!

Of course, children should be exposed to a range of text-types, and the importance of fictional literature cannot be underestimated. However, at the ages of 4 and 5 the traditional curriculum for developing basic literacy (decoding text and starting to write) tends to focus on what words look and sound like, and not their semantic field.

At Saint Andrew’s an integrated curriculum is the norm. When children learn about mountain formation in geography, for example, they will read poems about mountains, produce art work on the topic, investigate the lives of mountain-dwellers and write about the mountains they have visited. However, to integrate science with very basic literacy is a technique we very much look forward to trying!